Gastos en escoltas: Un secreto
Redacción / La verdad
Al mejor estilo de cuando la jerarquía eclesiástica guardaba el tercer secreto de la Virgen de Fátima, así mismo se guarda en sigilo el gasto que representa para el Estado panameño la asignación de escoltas del Sistema de Protección Institucional (SPI) a las personalidades del Gobierno Nacional y ni se diga de los familiares, amantes, queridas o queridos… y por qué no: perros y otros tipos de animales…
El discurso de transparencia y moral cristiana católica que cacarea el presidente Juan Carlos Varela, queda totalmente relegado al entrar a la página de internet del SPI para obtener información que debería ser detallada y de dominio público.
Hasta el cierre de esta redacción, en su apartado titulado “Transparencia”, resulta un verdadero fiasco pulsar los 22 íconos que ofrece dicha sección, pues solo 6 ofrecen información que ni siquiera está detallada:
Reglamento Interno: Solo ofrece el instrumento por el cual se rige el personal del Ministerio de la Presidencia, pero nada que especifique las normas del SPI.
Estructura y Ejecución Presupuestaria: Presenta unas cuantas cifras generalizadas del presupuesto del Ministerio de la Presidencia, sin embargo ni una sola cifra del SPI.
Contratación de Funcionarios: Incluye a todo el personal contratado por el Ministerio de la Presidencia, no obstante, no se detalla el cargo de cada funcionario ni cuales pertenecen al SPI.
Planilla: No detalla el personal asignado al SPI ni los cargos o rangos.
Gastos de Representación: No detalla la función de cada recurso humano.
Código de Ética
El resto de los íconos solamente están de adorno: Políticas Institucionales, Plan Estratégico, Manual de Procedimiento, Organigrama, Seguimiento de Documentos, Formularios para Solicitar Información, Reglas de Procedimiento, Proyectos Institucionales, Estadística, Programas Desarrollados, Actos Públicos (remite a la página de internet de Panamá Compra), Designación de funcionarios, Costos de Viajes, Viáticos de Viajes, Solicitudes de Información presentadas a la Secretaría, Solicitudes Resueltas y Negadas, Participación Ciudadana.
El ladrido de Gucci
El internacional escándalo del famoso perro Gucci, propiedad de la ex viceministra de Desarrollo Social (Mides), Zulema Sucre, quien según los ex – escoltas denunciantes, les asignaba el cuidado de su canino, hace recordar la letra de la canción “Las casas de cartón”, la cual en una de sus estrofas reza así: “Qué alegres viven los perros, casa del explotador. Usted no lo va a creer, pero hay escuelas de perros y les dan educación pa’ que no muerdan los diarios, pero el patrón hace años, muchos años, que está mordiendo al obrero”.
No hay duda que de comprobarse la veracidad de la denuncia de los ex-escoltas de la ex viceministra, la presunta actuación se convierte en un verdadero insulto y una dura bofetada a los más de 4 millones de panameños que a diario tienen que enfrentarse a la galopante inseguridad que hay en todo Panamá y que encima de eso, tienen que costear con sus impuestos la especial y extrema seguridad de una casta política cada vez más desgastada y repudiada.
Repudio generalizado
El caso originó el repudio general de la población y a pesar de que los escoltas no eran funcionarios del SPI, trajo a colación el abuso constante que otros altos funcionarios han hecho y siguen haciendo de los escoltas, que les asigna ese estamento de seguridad nacional.
Para el exviceministro de Finanzas y exdirector de la Policía Nacional, Rolando Mirones, “es necesario establecer cuáles son los funcionarios que necesitan este tipo de seguridad y qué tipo de escolta amerita la naturaleza del cargo de cada funcionario.
Mirones recordó que cuando él estuvo al frente del viceministerio de Finanzas y a pesar de que también le correspondía funciones en la Dirección General de Ingresos (DGI) y en Aduanas, “nunca tuve escolta. Solo tuve un muchacho que hacía la función de chofer y solo en horas laborales… Yo no entiendo por qué una viceministra del Mides necesita escoltas… Cuando fui director de la Policía, mis escoltas jamás hicieron trabajos domésticos”.
Pura retórica: Rubén Darío Paredes
No obstante, para el general retirado Rubén Darío Paredes, el principio de que el SPI es un estamento de seguridad que al cuidar a los altos funcionarios protegen la institucionalidad y el orden democrático del país, “es pura retórica. La protección a la institucionalidad y a la democracia se demuestra en el respeto a la separación de los tres poderes del Estado, con elecciones transparentes y cambios a la Constitución de acuerdo a las exigencias de los tiempos que estamos viviendo”.