Portada

¡Agonizan los colegios de Paitilla! De ser los más codiciados, ahora nadie quiere estudiar allí

Javier Collins Agnew
La Verdad Panamá

Lo que alguna vez fueron tres de los colegios más prestigiosos del país, hoy están al borde del colapso.

El Colegio Richard Neumann, la Escuela Profesional Isabel Herrera Obaldía y el Instituto José Antonio Remón Cantera, ubicados en Paitilla, agonizan ante una baja matrícula sin precedentes, que ha dejado sus aulas prácticamente vacías y su futuro en la cuerda floja.

En sus mejores tiempos, cada uno de estos centros educativos tenía matriculados más de 3,000 estudiantes, provenientes de todas partes del país.

Familias del interior enviaban a sus hijos a vivir con parientes en la capital para que pudieran recibir una educación en estos planteles, considerados de alto nivel.

Sin embargo, la realidad actual es desgarradora: nadie quiere inscribirse en ellos, a pesar de que los cupos abundan y puedes matricular sin madrugar ni hacer filas.

Y prueba de ello es que a pesar de que el año escolar inició, aún cualquier padre de familia puede acercarse a cualquiera de estos tres planteles y sin ningún problema matricular a su hijo, reveló una fuente conocedora del problema.

El caso más crítico es el del Colegio Richard Neumann, que con la salida de la subdirectora Dalia Lee, anda manga por hombro.

La matrícula, que en sus mejores tiempos superaba los 3,000 estudiantes, hoy ronda apenas los 700 alumnos.

Según una fuente, el colegio se encuentra agonizando y quienes aún no lo conocen deberían visitarlo, porque se acaba.

Caos interno y secretos sepultados

El declive del Richard Neumann no solo se debe a la baja matrícula, sino también a una crisis interna.

La subdirectora Dalia Lee, quien trabajó 25 años en el plantel entregándose por completo al bienestar de los estudiantes, se marchó tras diferencias con la nueva directora, Aidé Nieto.

Desde la llegada de Nieto, se le fueron quitando funciones a Lee y desautorizando su trabajo. La fuente reveló que los horarios escolares no se habían hecho a tiempo y que, si se hicieron, fue algo de última hora, reflejando la falta de organización dentro del colegio.

Por otro lado, el anterior director, Virgilio De Sedas –quien en su momento fue separado del cargo por presuntas irregularidades administrativas, posteriormente falleció–, se llevó muchos secretos a la tumba.

Con la vacante tras su muerte, y la llegada de la nueva administradora, la crisis se profundizó.

Aidé Nieto tomó las riendas del plantel, pero poco o nada ha hecho para levantar la matrícula, dejando que la institución se hunda aún más.

Actualmente, la mayoría de los estudiantes del Richard Neumann provienen de los corregimientos citadinos de Curundú, El Chorrillo, San Felipe y Calidonia y un número mínimo de inscritos de San Miguelito, Panamá Oeste y Panamá Norte.

¿Negocio a la vista? Inversionistas tras los terrenos

El drama no solo se centra en la falta de estudiantes. Detrás de la crisis, existen grandes intereses económicos.

Los terrenos donde están ubicados estos colegios no pertenecen al Ministerio de Educación (Meduca), sino a la Autoridad de Aeronáutica Civil, y su valor en el mercado es multimillonario.

En el pasado algunos gobiernos han intentado venderlos, pero sus intenciones no han tenido frutos.

Durante la pasada administración de la también hoy ministra Lucy Molinar, se propuso que el Meduca tomara posesión de las tierras para luego venderlas y trasladar los colegios a otras zonas de la ciudad, no obstante, ese plan nunca se materializó.

En ese entonces Lucy convocó a una reunión a las comunidades educativas de los tres planteles para informar de la decisión, pero el gran problema según la ministra era la adquisición de tres globos de terreno en la ciudad de Panamá, por lo que el plan murió en su cuna.

Hoy, la incertidumbre reina, los terrenos están en la mira de inversionistas privados, y con la muerte lenta, quizás a propósito, de estos colegios, muchos temen que su destino esté sellado.

Lo que antes fue un símbolo de excelencia académica, hoy es una historia de abandono y decadencia. ¿Será este el fin definitivo de los colegios de Paitilla, o aún queda esperanza de salvarlos?