China insta a EE.UU. a dejar de «usar como armas» las disputas económicas y comerciales
El endurecimiento de las regulaciones impactará «gravemente» la confianza de las empresas chinas a la hora de invertir en el país norteamericano, apuntó la cartera de Comercio, que recalcó la necesidad de que la parte estadounidense proporcione «un entorno empresarial justo, transparente, estable y predecible».
Pekín también calificó de «muy irracional» la posibilidad de que se apliquen nuevas restricciones a las inversiones de EE.UU. en China, subrayando que, en caso de ser implementadas, dichas medidas «distorsionarán aún más el flujo de inversiones entre ambos países y tampoco beneficiarán a Estados Unidos».
«Muchas asociaciones comerciales y empresas estadounidenses ya han señalado que las restricciones a la inversión en China harán que las firmas estadounidenses cedan el mercado chino a otros competidores», afirmó el Ministerio de Comercio chino.
Por todo ello, China instó a EE.UU. a «cumplir con las normas internacionales de inversión y comercio, a respetar las leyes del mercado y a cesar de politizar y utilizar como armas las cuestiones económicas y comerciales».
«Asimismo, se mantendrá atenta a los movimientos de la parte estadounidense y tomará las medidas necesarias para defender sus legítimos derechos e intereses», sentenció el comunicado oficial.
La orden ejecutiva, firmada por Trump el pasado viernes, identifica como «adversarios extranjeros» a China, Hong Kong, Macao, Cuba, Irán, Corea del Norte, Rusia y el «régimen del político venezolano Nicolás Maduro».
El mandatario republicano justificó esta decisión con el argumento de que «la seguridad económica es seguridad nacional» y recalcó que el país norteamericano debe proteger sus infraestructuras y tecnologías sensibles, desde la inteligencia artificial hasta los semiconductores y avances en biotecnología.
La orden ejecutiva se centra especialmente en China, al señalar que empresas vinculadas a Pekín han utilizado inversiones en EE.UU. para acceder a tecnologías clave y que el Gobierno chino está aprovechando tecnología estadounidense para modernizar su aparato militar.
Desde su regreso a la Casa Blanca el 20 de enero, Trump ha anunciado varias restricciones al comercio con el objetivo de equilibrar la balanza comercial y presionar a países como México y Canadá para que hagan concesiones en materia migratoria y de esfuerzos contra el narcotráfico.
A China le ha impuesto un arancel del 10 %, que se suma a las tasas ya aplicadas durante su primer mandato (2017-2021).
Las nuevas restricciones de Trump llegan después de que su predecesor, Joe Biden, tomara medidas para limitar las exportaciones de semiconductores y tecnología de inteligencia artificial a China, lo que llevó a Pekín a responder con controles a la exportación de grafito, un material clave para las baterías de vehículos eléctricos.