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Comunicado del FAD ante crisis nacional

La crisis institucional que vivimos, profundizada por el enfrentamiento entre los Órganos Ejecutivos y Legislativo y el desacato de este último a una instrucción del Órgano Judicial mediante el bochornoso espectáculo vivido ayer con el nombramiento ilegal de una nueva Comisión de Credenciales, nos expresa hasta dónde han sido capaces los partidos tradicionales y las élites económicas de llevar al país movidos por los más bajos apetitos.

El modelo impuesto luego de la invasión del 20 de diciembre y el fin de la dictadura, la fórmula que acordaron los partidos tradicionales para repartirse las cuotas de poder y seguir usufructuando del Estado, ha entrado en una crisis irreparable.

La medición de fuerzas entre estas fracciones de poder tiene el propósito del chantaje y la presión mutua, debilitar al contrincante coyuntural con quién por casi 4 años disfrutaron las mieles del Gobierno en el Pacto de Gobernabilidad y fortalecerse asimismo a la hora de dirimir o resolver sus conflictos en una mesa de negociación.

Se busca un pacto entre fuerzas políticas implicadas todas en los escándalos de corrupción, al igual que empresarios, banqueros y grandes bufetes.

Denunciamos que de un acuerdo así, que desde ya rechazamos, no saldrá nada beneficioso para el pueblo. Todo lo contrario, un pacto entre ellos sólo buscaría garantizarse impunidad y poner en ejecución medidas contra los sectores populares como privatizar el agua, expulsar comunidades en función de intereses inmobiliarios y el llamado Hub logístico, aumentar la edad de jubilación y otras medidas en la Caja de Seguro Social, etc.

Para este nuevo engaño, disfrazado de acuerdo de salvación nacional, ya hay quienes se ofrecen de mediadores y se sumarán más, entre ellos connotadas figuras del establishment, los gremios empresarios corruptos, jerarquías religiosas, etc. Este pacto puede incluso significar la suspensión o postergación de las elecciones de 2019.

La institucionalidad está putrefacta, los partidos tradicionales embarrados todos en la corrupción, el poder económico no logra con seudo independientes levantar una opción. Intentan por ello imponer una salida que impida que las fuerzas populares canalicen la situación o una fuerza nueva e insobornable nacida del pueblo como lo es el Frente Amplio por la Democracia (FAD).

Mientras aumentan los escándalos de corrupción (Odebrecht, PAN, Blue Apple, etc.) donde miles de millones de dólares del erario público fueron robados por políticos corruptos, empresarios y banqueros; mientras faltan por salir nuevos nombres en este atraco a la nación, entre ellos ex presidentes y otros integrantes de las cúpulas partidistas y empresariales; mientras se evidencian “donaciones” y contratos brujos en la Asamblea; mientras se sigue con esta justicia corrupta; mientras se intensifican las pugnas entre los poderes del Estado, el pueblo ve postergar cada vez más la solución a sus acuciantes necesidades y se prepara para la lucha como hoy se demuestra en Colón, en la lucha de los trabajadores en huelga en Minera Panamá aglutinados en SUNTRACS, la lucha contra el excesivo descuento a los trabajadores del impuesto sobre la renta, en la lucha de los productores, educadores y comunidades por diversas reivindicaciones y se verá en la marcha de los sectores populares el jueves 22 de marzo próximo.

La única salida real a toda esta situación deplorable, a dónde han arrastrado al país los políticos tradicionales y el poder económico de los 115 ultramillonarios, es una Asamblea Constituyente Originaria, con penos poderes, convocada por el pueblo soberano, que barra la institucionalidad podrida y caduca y sobre sus ruinas funde una nueva República, nazca una Patria para todos y todas.

Todo diálogo de “yo con yo”, todo acuerdo, toda negociación, toda componenda o arreglos de recámara, todo pacto entre corruptos para seguir repartiéndose el botín del Estado y garantizarse impunidad, toda caricatura de constituyente, serán rechazados por el pueblo.

Llamamos a los sectores populares a movilizarse y unirse en torno a sus organizaciones en lucha para encontrar una salida a la crisis acorde con las justas aspiraciones de los grupos sociales empobrecidos y marginados.