Reportajes

El negocio redondo de los diputados

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Un salario  de 7 mil  dólares  mensuales  parece no ser  suficiente  para  los  denominados  “Padres de la  patria”,   cuya  responsabilidad  constitucional de  actuar  en interés  de la  Nación, dista  mucho  y  se contradice  con los principios  del   ilustre   y  respetado  prohombre, don Justo  Arosemena,  cuyo nombre  lleva  el  palacio  legislativo.

Son  décadas  de graves  cuestionamientos, de  una  imagen  deteriorada, producto  de  escándalos  y  denuncias   por supuestos  actos  de corrupción que han cometido  muchos  de sus  miembros, pero  que quedan  bajo  el  nefasto amparo de la  impunidad, debido  al blindaje  de acero  que  es tan difícil  de penetrar  al momento de enfilar una   investigación  en contra  de estos  ciudadanos escogidos mediante  el voto popular.

Hemorragia  de  dólares

Planillas de  contratos y de  servicios  profesionales que suman anualmente  millones  de dólares,  se  han convertido  en  los tesoros mejor  custodiados en las  oficinas y despachos  de estos  “honorables”, quienes  a través  de arquitectos  de la  trampa,  realizan  operaciones  las cuales, en

principio  aparentan  ayudar a los  panameños descamisados  y  sin futuro, sin embargo,  en las profundidades de la podredumbre  que los  rodea, salen a  flote  los retornos  de  miles de dólares que le  despojan  a esos  prestanombres  de  este  órgano  del  Estado.

Alberto  confiesa

El relato  de  uno de  estos  ciudadanos  que  vive  al filo del hambre  y  la desesperación, retrata  de cuerpo  entero la avaricia  e inmoralidad  de  muchos diputados  cuya gula  económica  los sobrepasa  con  creces.

Alberto  (nombre ficticio)  recibió una llamada  que  lo alegró  una mañana  del  mes  de…Era la secretaria de  un médico, diputado  del Partido  Panameñista, en el período pasado.

Señor  Alberto, lo hemos contactado   porque  conocemos  de  su difícil  situación económica, por lo que  le  queremos ofrecer  una ayuda económica, le  comunicó la secretaria.

Alberto, sin trabajo, con   tres hijos  y una  casa  por  pagar, no  vacila  y  le  responde  que  sí  y  sin darle  tiempo de arrepentirse se presenta a las oficinas  que  telefónicamente le  habían indicado.

La  secretaria  le pide   la  cédula, le saca  copia  y  de paso le  da  algunas instrucciones:

Mire:   Van a  salir a su nombre  cheques  por  3 mil  dólares mensuales, por  un lapso de  cinco meses. Es  una partida  que nos da  el gobierno y  que debemos  agotar.

Cuando salgan,  yo lo  llamo para  que venga   a retirarlos  pero   me espera  en las afueras  de  la Asamblea  para  dirigirnos  al  Banco  Nacional,  ubicado  dentro de  las instalaciones del órgano  judicial en Ancón.

Una  vez  en el  Banco Nacional, el chófer  y la secretaria  esperan en toda  la  entrada. Cuando  culmina  la operación de  cambio, se  dirigen a  otro lugar  donde  Alberto  devuelve 1200  dólares de los  1,500  que  cobró de un cheque  a su nombre, correspondiente a   una quincena. Los  1,200  dólares  que  se  llevó la secretaria, van directamente a  las arcas  de su “Honorable”  diputado. La operación se repetía  cada  quince  días.

En cinco  meses, solamente  con  explotar  a Alberto, el  médico  diputado  obtuvo 12  mil dólares, de los  cuales  no paga  impuestos. A  Alberto solo  le pagaron 300 mensuales, cuando el acuerdo era 300  quincenales.

Lo que menos les importa  es el salario

Si  supuestamente tienen  contratos  por  20 mil  dólares mensuales, imagínese  cuánto  dinero se meten  estos  diputados,  nos  manifestó una  fuente de la Asamblea  que  prefirió   el anonimato.

Con  este relato, podemos  concluir  con certeza  que  el salario  no es lo que  emociona  a los diputados, sino, el negociazo de los contratos  y las planillas  que manejan  a su  antojo  y  sin  ninguna fiscalización de la  Controlaría  General de la  República.