En la historia no hay sorpresas
Por Moisés Pinzón Martínez
¿Si más del 70% de la población panameña se dedica al sector terciario de la economía, de dónde saca la vanguardia del movimiento trabajador el supuesto de que se ganaría a los electores con un discurso radical? ¿Y además, divididos?
Primer problema: mientras no lleguen a entendimientos de alianzas en la diversidad, el electorado jamás los tomará en serio.
Segundo problema: para lograrlo tienen que adecuar a la realidad sus planteamientos sobre la historia de este país.
Conocí a Demóstenes Rodríguez, su hermano David fue mi gran amigo (podría decir que murió en mis brazos en un terrible accidente), también a Checa al que le depositaran una bala en la columna. JAMÁS culpe o culpamos seguido y sostenidamente a los entonces llamados ultraizquierdistas por los sucesos de aquel nefasto 14 de junio del 78 en dónde defendíamos a capa y espada los tratados Torrijos-Carter; ni mucho menos con discursos dominados por el rencor, cuyo único resultado es mantener dividido el movimiento revolucionario.
Es posible que sepa quién le dio el martillazo a Luchó Gómez, que todavía están tratando de averiguarlo para pasarle la cuenta.
Transcurridas las DECADAS tengo excelentes relaciones tanto con Lucho como con todos los demás grupos con los que nos enfrentamos antagónicamente.
Tercer problema: algunos sectores de las vanguardias revolucionarias creen que las masas populares olvidan y son ignorantes, que no tienen un pensamiento lógico; cómo creen que podrán llegarles con discursos donde presentan a Torrijos casi como el Demonio y creer que ellas no saben por ejemplo del contundente beneficio recibido por las cuotas sindicales de la ampliación del canal; el que jamás hubieran obtenido de ser gringo la vía marítima. Y gracias a que Omar recogiera la bandera de los Mártires de Enero es por lo que fue posible gozar mínimamente de sus beneficios.
Ni que decir que educan dirigentes con muchas deficiencias en su estructura de pensamiento lógico. Lo que les impedirá encontrar la consigna adecuada, el argumento certero, la estrategia ganadora.
El único camino para convencer al electorado capaz de transformar este país es a través del reconocimiento de los valores POSITIVOS de cada actor de nuestra historia, INCLUYENDO el de Torrijos.
La tarea es la unidad en la diversidad, enarbolando las banderas de nuestros héroes al margen de las coyunturas… tensando las fuerzas. Parafraseando a Jorge Rodríguez alcalde de Caracas: «nos falta lectura».