La Tormenta Perfecta
Por Fernando Kant
La encrucijada que envuelve al país en los actuales momentos obliga a todos los panameños, sin distingos políticos o sociales, a reflexionar sobre el camino interno y externo a tomar como Nación, y es que en toda la historia republicana nunca vislumbramos escenarios amalgamados como en los que nos encontramos en estos momentos sin calibrar las consecuencias a las que nos enfrentamos.
Las circunstancias políticas y económicas inmediatas, ajenas a la actual administración, imponen respaldar al presidente de la República en los actuales escenarios que comprensiblemente lo abruman como líder de una Nación, pero mas allá de ello como ser humano, que carga con la responsabilidad de dar los pasos adecuados que aseguren un mejor país para todos los panameños sin banderías de ninguna índole.
El escenario político y social del país exige ahora más que nunca entereza y unidad nacional frente a una dependencia histórica extrema de las políticas estadounidenses que a todas luces postran nuestra economía a los avatares de lo que suceda en aquella nación.
Los argumentos esgrimidos por el mandatario norteamericano denotan un capricho insistente de la posición geográfica de Panamá y de la importancia geoestratégica que se impone en los actuales momentos en el escenario internacional lo que siembra una incertidumbre en el panorama económico panameño ya deprimente para las grandes mayorías como preludio de una explosión social .
Sumamos a ello el ingrediente politiquero en la discusión de las reformas a la Ley de la Caja de Seguro Social, que para algunos no llenan las expectativas actuariales a futuro y que podrían en las próximas semanas, insisto, derivar en una explosión social de graves dimensiones.
La deuda social y financiera heredada no se puede soslayar y agrava las respuestas que debe brindar la administración. Los reclamos constantes de grupos a los que se les ha dejado de pagar prestaciones u obligaciones contractuales sustraen el movimiento financiero al que nos hemos acostumbrado normalmente, producto de las malas administraciones que bajo medidas demagógicas irresponsables endeudaron al país hasta la pérdida del grado de inversión lo que nos somete a encarecernos el día a día.
Esforcémonos por unificar al país frente a la tormenta perfecta que se nos avecina, frente a todos estos elementos que son el prolegómeno de una crisis de la que nos podemos arrepentir sin la ayuda de todos.